Los expositores automáticos son un tipo de expositor de gran tamaño pero de muy fácil montaje y desmontaje. Se presentan plegados de maneras diferentes, pero a la hora de convertirlos en un totem, una mesa de degustación o una gran estantería para un producto en concreto no lleva más de dos o tres segundos hacerlo. Un visto y no visto.

Montados, son expositores de gran tamaño en el que caben multitud de cosas o que pueden realizar funciones muy interesantes. Desmontados, ocupan muy poco y no pesan prácticamente nada al estar realizados en cartón, por lo que el transporte es muy sencillo y en la mayoría de ocasiones puede realizarlo una única persona sin problemas.

La ventaja del cartón más allá de que no pese y sea fácil de transportar es que es un material barato, por lo que estos expositores de gran tamaño salen relativamente económicos en relación con lo que costarían otros fabricados en materiales diferentes, como el plástico.

Este tipo de expositores resultan muy versátiles y se puede obtener mucho rendimiento de ellos en situaciones diversas. Vamos a ver algunos ejemplos de para qué podemos utilizar este tipo de expositores automáticos.

 

  • Expositores automáticos para ferias

 

Los expositores automáticos tienen mucho uso en ferias, en las cuales hace falta gran cantidad de espacio para mostrar los productos pero que sea fácil de mover y de cambiar. Gracias a este tipo de sistema podemos trasladar los expositores de una feria a otra sin problemas.

El montaje del stand será muy rápido con este tipo de expositores automáticos y no serán necesarias varias personas para dejarlo todo listo. Se ahorra en el precio del transporte y también en personal. Además, resultan más económicos que otros muebles realizados en materiales de mayor precio.

 

  • Expositores automáticos para degustaciones de productos

 

Una de las formas estrella de publicidad en punto de venta son las degustaciones cuando se habla de ciertos productos de alimentación. A la mayoría de la gente le gusta tener la oportunidad de probar algo que sale nuevo al mercado antes de comprarlo. Pero, si además hablamos de dulces o de productos golosos, siempre es un placer darles un bocadito.

Las mesas para degustaciones de productos se montan en cualquier espacio en cuestión de segundos y una vez que termina el acto publicitario solo hay que recogerla y llevársela casi como quién se lleva un maletín. El cartón permite además todo tipo de colores y de reclamos visuales, por lo que estas mesas son muy vistosas y acaban siendo un éxito allá donde se colocan.

 

  • Expositores automáticos para cambiar el aspecto de una parte de la tienda rápidamente

 

Algunas tiendas varían su aspecto cada vez que realizan una promoción. No el aspecto general de la tienda, pero sí una parte en la que colocan los artículos que están a mejor precio, consiguiendo así que siempre sea muy llamativa y atractiva para el cliente. Mover muebles convencionales puede ser demasiado trabajo, pero mover expositores automáticos no.

Si la tienda encarga expositores automáticos propios, que no van unidos a una marca comercial sino a la tienda, puede utilizarlos para cualquiera de sus productos. Un ejemplo son los expositores en los que se puede ver productos con descuentos, últimas unidades a mitad de precio o similares. Crear un expositor automático con esta promoción y moverlo según se quiera atraer la vista del cliente hacia un lado o hacia otro, es una buena forma de publicidad en las tiendas.

También son adecuados los expositores automáticos de marcas para campañas que se realizan varias veces al año pero no están siempre en vigor. El comerciante puede guardar el expositor cuando la campaña no está vigente y sacarlo cuando se activa. Dado que no pesa y que plegado no ocupa mucho espacio es una opción sencilla y bastante viable.

 

  • Expositores automáticos para campañas itinerantes

 

Hay campañas que no se realizan de manera simultánea en varios lugares a un tiempo, sino que son itinerantes. Un buen ejemplo son ciertas campañas de asociaciones que se van colocando en diferentes lugares estratégicos de la ciudad para dar información a la gente y para conseguir nuevos socios o donativos económicos.

Para este tipo de campañas itinerantes los expositores automáticos son una herramienta perfecta, ya que se pueden trasladar muy fácil, en cualquier coche particular y se montan rápido sin tener que tener ninguna maña o habilidad. Además, el aspecto de este tipo de expositores es siempre bonito y muy llamativo.

Se puede optar por diferentes opciones para estas campañas itinerantes, por ejemplo una mesa para repartir información o, en el caso de que se hagan en lugares cerrados a modo de presentaciones, un atril con la propaganda de la asociación para que todo el mundo tenga siempre presente en nombre de quién se está hablando.

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